Humberto Castillo: “El periodismo ha perdido calidad” (Video)

Humberto “Chivo” Castillo, el reportero emblemático del periodismo peruano, rompe su silencio después de varios años en el retiro. Su experiencia profesional es un ejemplo para las generaciones venideras.

Redacción: Víctor Tipe Sánchez | Entrevista | Publicado el: 30/09/2015 17:09
  • Entrevista Humberto Castillo Anselmi

Humberto Castillo Anselmi es un hombre sencillo y modesto, tan modesto que prefiere el anonimato a la fama. Reportero durante 64 años de su vida, rechazó los cargos directivos en todas las ocasiones que le ofrecieron. Prefirió recorrer las calles en vez de las cómodas butacas de los jefes de redacción o los directores de diario. La búsqueda incesante de la noticia fue su modo de vivir, una suerte de filosofía personal que solo rompió en una ocasión cuando fue editor en el diario El Sol.

Muy pocos saben por qué le dicen “Chivo”. La anécdota es sencilla: su padre nació en un pueblito de la sierra de La Libertad cuyos pobladores son conocidos en la zona como “Chivos”. Cuando comenzaba el periodismo, Humberto se encontró con un amigo de su papá quien le dijo: “Así que eres el chivito”. De ese modo, quedó bautizado para siempre con el apelativo.

Trabajó en La Prensa, Correo, Expreso, La Crónica, El Diario de Marka, El Popular, La República y El Sol. Más de seis décadas escribiendo crónicas históricas que son comentadas hasta ahora. Este año se cumplieron los cincuenta años de su crónica más celebrada, aquella de la llegada al Perú de Charles de Gaulle, el héroe francés de la Segunda Guerra Mundial. El artículo, publicado en el diario Correo el 25 de setiembre de 1964, es motivo de estudio en las universidades y ha alcanzado la categoría de legendaria.

Humberto Castillo no se apartó del periodismo por voluntad propia, sino que lo sacaron de mala fe. Alguien de su estatura profesional y moral nunca debió irse así, con un portazo en la cara, sino todo lo contrario. La historia juzgará a quienes hicieron posible ese despropósito y no le dieron el lugar que merece.

Es claro que un periodista como “El Chivo” finalmente nunca se retira. Por eso, a los 83 años de edad y desde el calor de su hogar, habla de su vida, sus experiencias y del periodismo actual.

¿Cómo te iniciaste en el periodismo?

Empecé en el colegio San Juan de Trujillo. Estaba en cuarto año de media cuando mi amigo, Hugo Sánchez Ferrer, me dijo para hacer un periódico interno en mimiógrafo con las actividades del colegio. Era un periódico de humor, pero también tenía sus cosas serias donde poníamos las necesidades del colegio y otras cosas más. No le faltábamos el respeto a nadie. Al contrario, ayudábamos.

¿Cómo llegaste a La Prensa?

Ingresé a la universidad para estudiar letras  y un día  mi amigo Hugo Sánchez que estaba en Lima siguiendo la carrera de medicina, me recomendó para ocupar el cargo de corresponsal del diario que había quedado vacante. Así llegué a La Prensa.

Lima era el siguiente paso, ¿Cómo ocurrió eso?

Hubo un certamen periodístico en Trujillo. Vinieron de Lima muchos periodistas, entre ellos, Alfonso Grados Bertorini, director de Informaciones de La Prensa, quien me propuso trabajar en Lima. Acepté y llegué a Lima el 1 de febrero de 1958. Al mes me nombraron reportero con un sueldo de 600 soles.

A lo largo de tu carrera profesional, ¿cuál es la comisión que más te ha emocionado?

La comisión que más me  marcó y me hizo llorar fue el caso Uchuraccay. Yo conocía a casi todos los que habían sido masacrados. Todos estaban con unas heridas horripilantes.

¿Por qué te marcó?

Es que no solo cubrí el desentierro de los cadáveres, sino que tuve que lavar el cuerpo de Eduardo de la Piniella en la morgue de Ayacucho. Ningún familiar suyo había ido a recoger el cuerpo, y entonces pidieron que un compañero de trabajo bañe y vista el cadáver. Fue realmente terrible.

¿Se puede decir que cubrir la llegada de Charles de Gaulle fue la comisión que te dio mayores satisfacciones?

Creo que sí. Pero también hubo otros que me dieron alegría. Por ejemplo, la entrevista a Cassius Clay, al atleta cubano Alberto Juantorena o la de Diego Maradona. Y por supuesto, a Fidel Castro en Cuba.

¿Y el caso Huayanay?

Claro… tuvo una gran repercusión internacional. Y hubo estudiantes de sociología que tomaron el tema como materia de su tesis. Hicieron dos películas sobre este caso.

¿Puedes contarnos cómo realizaste la cobertura sobre la llegada de Charles de Gaulle?

Yo tuve las comisiones desde los preparativos de la llegada. Una de las cosas que publiqué fue la cama donde dormiría De Gaulle quien era bien alto y no había cama para su talla en Palacio de Gobierno donde se alojó. Entonces hice la historia de la cama.

¿Tenías directivas especiales para cubrir la llegada?

No. Teníamos libertad para crear. Por eso, cuando regresé a la redacción pensé que no quería hacer lo mismo, con la entrada clásica. Y decidí hacer la descripción que salió publicada. Ahora, es bueno aclarar que la crónica fue realizada en veinte o treinta minutos debido a la presión de la hora del cierre.

¿Pensaste que sería tu gran crónica?

No, jamás. Hasta ahora me sorprendo por la importancia que le han dado. Lo escribí con rapidez, apurado por mi jefe que estaba presionando. Tal vez ese sea el mérito mayor, la rapidez con que fue escrita.

¿Qué te ha dado el periodismo?

Dinero, no. Prestigio, más o menos.

¿Te sientes satisfecho con tu carrera o sientes que has dejado de hacer algo?

Cuando comencé a hacer periodismo, dije voy a ser buen periodista… y me preparé para ser buen periodista, estudié y creo que lo logré. Me considero un buen periodista.

Cuando el Club de Periodistas te entregó la Pluma de Plata dijiste que más allá de todo, te consideras un hombre honesto…

Sí. Me impuse esa tarea, ser un hombre honesto y lo soy. Fui un periodista honesto a todo dar. Nunca he fallado a mi periódico, nunca he recibido una coima.

Si tendría una nueva vida, ¿volverías a ser periodista?

Sin duda alguna.

¿Por qué nunca has aceptado cargos y siempre has sido reportero?

Porqué siempre quise ser reportero. El reportero vive más la noticia. Me han ofrecido cargos, pero nunca he aceptado.  

¿Fuiste amigo de García Márquez?

Amigo, no. Pero lo conocí cuando vino a Lima a dar una conferencia en la UNI.

Tienes una foto lavando ropa con García Márquez… ¿cómo fue eso?

Fue en Cuba. Estábamos alojados en un colegio y García Márquez estaba con nosotros. No aceptó ir a un hotel. Fue allí que nos tomaron fotos lavando ropa.

Te has caracterizado por nunca usar grabadora, ¿has tenido problemas por eso?

Yo no, pero un día fui a una entrevista con Eduardo Orrego que era el alcalde de Lima. Comencé a preguntar y Orrego me preguntó por qué no usaba grabadora. Me ofreció uno que tenía guardado, lo probó y comenzó la entrevista. Terminamos y cuando quisimos escuchar lo grabado, no había nada.

¿Cuál es la diferencia que encuentras al periodismo de antes y el de ahora?

Antes había más mística, más calidad, los periódicos estaban mejor escritos. Ahora hay mucha superficialidad, al periodismo actual le falta hondura. Hay más tecnología, pero menos calidad. Antes había competencia entre los periodistas por conseguir la primicia, pero luego éramos muy amigos. Ahora también eso se ha perdido.

¿Qué mensaje le daría a las nuevas generaciones de periodistas?

Que sean honestos, que se preparen, que estudien.

(Foto: Roberto Guerrero)

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