Ayacucho 2024

Algunas ideas e imaginaciones rumbo al Bicentenario de la Batalla de Ayacucho en 2024.

Publicado el: 03/06/2015 21:06
Ayacucho 2024

En el año 2024 la Batalla de Ayacucho cumplirá 200 años, célebre para unos e inexistente para menos, qué importa. 

El símbolo que nos ofrece el triunfo patriota debe obligarnos a imaginar una construcción en diferentes puntos, sobre todo en Turismo: ¿una rampa desde el centro de Quínua para llegar a la pampa?, ¿una justa remodelación del Obelisco o uno nuevo? El gran monumento dedicado a los héroes que ganaron la Batalla contra los realistas en 1824.

Luego de algunos años de haber empezado con este proyecto de escribir únicamente de Ayacucho he llegado a desear lo siguiente: ojalá que un día no nos invada un país poderoso con sus armas poderosas y nos saquee nuestros tan poderosos recursos. 

Las vías de investigación en la región tientan obviamente a todas las áreas profesionales. Ayacucho es un nicho importante. Algunas ideas para reporteros salvajes que se les ocurra subir a subsistir un tiempo y gozar de satisfacciones después: la puesta en valor del complejo arqueológico de Vilcashuamán y su respectivo aeropuerto. Juzgue usted y encuentre a la familia que lo acoja a cambio de publicaciones en un sencillo blog. Se lo agradecerán hasta con almuerzo. ¿Podríamos pensar en promocionar las acreditaciones a los blogs independientes entonces?

Para los conservacionistas: la Reserva regional de puyas de Raimondi de Titankayoc (albergues hay, camas sobran). Para los investigadores comerciales: relaciones bilaterales por la mediación del aeropuerto de la ciudad de Ayacucho (auspicios imaginables). Otros asuntos económicos: asfaltado de carreteras, construcción de terminales terrestres (las empresas de buses, pese a todo, sí auspician). 

Y el punto esencial... el desarrollo turístico: puesta en valor del Valle del Sondondo en el sur de la región, genialmente mostrado en parte en el documental "Sigo siengo", del director Javier Corcuera. Más cerca a Huamanga: acondicionamiento y delimitación física del Santuario Histórico Pampa de Ayacucho, tema de una columna aparte, (Coya, el pueblito cuesta abajo de la pampa, acoge a viajeros). 

Mi tema favorito: fomento e infraestructura para el turismo de aventura. Quienes ofrecen el servicio de parapente son extranjeros, normal, pero, ¿y si los parapentistas peruanos de Miraflores chorrearan un poquito de su tiempo o guía profesional? Seamos connacionales. El curso individual de paracaidismo de 6 saltos cuesta 1500 euros en Francia, solo por dar un ejemplo de su exclusividad aunque no sea necesario, todos sabemos que es una actividad de lujo. En Ayacucho ninguna agencia de viajes ofrece adrenalina de este nivel. ¿Escalada en roca?, el mejor lugar para entrenar: Bosque de piedras de Huaraca, véase "6a, 6a+, 6b" (dificultades), en altura y en paralelo. Lo recomiendo, a dos horas de caminata desde Vinchos, una hora antes de llegar a Ayacucho, más cerca a Lima todavía.

En medio de estas últimas cuestiones hay que reforzar las ordenanzas regionales educativas acerca del Turismo en la currícula escolar, conciencia turística para hoteles y restaurantes, implementación de un plan de calidad turística para el transporte. Que los más valientes viajen al Vraem si se atreven y hagan la ruta para llegar hasta la puerta trasera de Machupicchu en bote, en las oficinas de Promperú le van a dar razón. ¿Qué hace usted los fines de semana?, sea buen peruano y viaje a Ayacucho, deje algo, el tiempo corre. 

Leo el relato de viaje "Imagen de Ayacucho" escrito por Charles Wiener y publicado en París en 1880 que describe con emoción la campiña ayacuchana. El autor se preguntaba sobre el futuro de Vilcashuamán, de Huanta, de Cangallo. Hoy felizmente el paisaje es casi el mismo. No solo el paisaje. Ciento treinta y cinco años después a la difusión del patrimonio natural y cultural de Ayacucho la opaca el narcotráfico y todo delincuente al que lo tildan de senderista para que se diga que los policías atrapan senderistas. La cultura senderista en Ayacucho aún es fuerte, sobre todo en corazones de viejas generaciones y aunque algunos terroristas paseen por la plaza, terrorismo no hay. 

¿Parapentistas extranjeros seguirán escribiendo nuestra historia?, no es malo, reitero, pero volemos nosotros mismos nuestras montañas. No divago. Que no vengan a escribirnos las malas cosas si nosotros ya las adolecemos. Hoy queremos escribir y hacer Memoria, pero que no se convierta en comidilla. Otro ejemplo: el viajero Harry A. Franck en 1917, uno de los primeros autores extranjeros en escribir negativamente sobre Ayacucho. Su tema: la delincuencia en la ciudad de faroles y velas. 

Imagino a mil mamitas alimentándonos en un concierto de cien mil personas en la pampa ordenada y limpia. Es 2024 y se han escrito también muchas cosas buenas sin dejar de tener cuidado por recordar los peores ratos. ¿Qué cuidados ha de aplicarse para no caer en el ensañamiento de la Memoria para no afectar el interés amable de los viajeros y artistas agradecidos que peregrinan por Ayacucho?

(Foto: Miguel Gutierrez Podestá)

Miguel G. Podestá Miguel G. Podestá

Periodista y escritor ayacuchano. Ha publicado su primer libro "En el corazón de la montaña, crónica de una inmersión en Ayacucho" (Lima 2013). Actualmente recoge testimonios de ayacuchanos exiliados en Europa.