El huayno y la música electrónica

Dos artistas peruanos que trabajan por la fusión del folklore andino y la música electrónica. Chano Diaz Limaco y Kito Linares

Publicado el: 21/05/2015 22:05
El huayno y la música electrónica

No es usual encontrar a alguien no andino que prefiera la música folklórica por sobre todos los géneros, que escuche únicamente huaynos por ejemplo, que salga a trotar en las mañanas y en su reproductor escuche temas de Raúl García Zárate o Edwin Montoya. Quizás sea raro de ver. También es difícil encontrar a alguien en la sierra que no escuche huaynos. En otro extremo de notas no es muy complicado encontrar personas que solo escuchen música electrónica. Son dos melodías muy distintas y muy difíciles de mezclar. Debe imaginarse que quienes se dedican a esta fusión tienen muy claro su trabajo.

Esta semana, dos ex integrantes de la agrupación Del Pueblo y del Barrio, Chano Diaz Limaco y Kito Linares, productor musical y sonidista  respectivamente de la exitosa película del director Javier Corcuera, “Sigo siendo”,  terminaron de presentar el último de cinco conciertos de charango. Como siempre han hecho experimentos, pero todas las salas del Británico en Lima han estado llenas. En una de las fechas hubo una joven que tomó el micro para reclamar que personalmente no le gustaban las fusiones y que en concordancia con la posición de Raúl García Zárate estaba totalmente en contra porque “la esencia se distorsiona”.

He visto que la impresión de las personas que escuchan por primera vez la música andina fuera del Perú es la de estar oyendo música china o árabe. Esta época no es más la de los músicos hippies en los metros de Europa o Estados Unidos de los ochenta, pero es bueno recordar a "esos músicos invisibles que trabajamos mucho por la difusión", lo repitió Chano. La agrupación "Perú Andino" en París es un ejemplo, si bien es cierto posee un gran repertorio que los ha llevado de gira a China recientemente no producen discos constantemente y sus ingresos vienen directamente de las presentaciones que hacen en iglesias, municipalidades y otros eventos extraordinarios.

“La música electrónica es la alfombra mágica, la puerta de entrada para mostrar el poder de la música andina y generar el interés a su conocimiento”, agregaba Chano en las cinco presentaciones de su charango. La modernidad es inevitable. Y asimismo es cierto que la interpretación tiene un límite y se encuentra en función del mundo interior del músico.  El poeta peruano Teodoro Castro, que intervino durante el último concierto para recitar “La casa vacía” de Manuel Scorza, comentó que no escribe bien, pero castiga: “cuando empezamos a crear uno debe buscar que la comunicación sea entendible, someter las expresiones para lograr su contundencia al momento de ser digerida por el oyente, eso es castigar”.

Cuando Chano y Kito beben juntos siempre lanzan versos útiles. Hay que grabarles las frases y registrarles la oralidad. No sé si Chano se había dado cuenta pero cuando habla con un charango en la mano a veces no termina una frase y él mismo se interrumpe, entonces empieza a tocar su ritmo Toril, Pum pim, Carnaval. Si es en escenario el público empieza a aplaudir para acompañar, se siente un leve zapateo, aun cuando el auditorio está sentado, las luces generan esa atmósfera de ritual y otra vez dice “salud”, y agrega “pequeñas piecitas”, para hacer escuchar blues y bossa-nova con el mismo charango y entendernos que aunque huamanguino es andino e internacional. Trato de expresarle que tal vez  no es necesario escribir para ser poeta, en mi impresión de viajero y en la de alguien que solamente tararea. Ambos artistas trabajan en el disco de las presentaciones, Kito lo explica técnicamente:

“La música andina no tiene la cuantificación occidental a la que estamos acostumbrados (3/4, 4/4) normalmente son compases compuestos si quieres ordenarla porque no tiene mucha lógica porque los andinos en el  folklore no se basaban en compases sino en canciones y melodías, entonces tienes que respetar el circulo melódico y como no se puede cuantificar y para la música electrónica es importante la cuantificación, lo que he hecho es cuantificar a la velocidad de 1 bit, es decir interrumpir el compás del huayno y hacer un efecto (loop), generar el grove (efecto) y esto aclara que el cerebro no necesariamente tiene que pensar en compases cuadrados”.

Sea cual fuera uno de los temas de su repertorio, “Vuelvo a Ayacucho” (Toqto Qasa), o Vírgenes del sol con arreglos de Moisés Vivanco (productor de Imac Sumac), Rituales Andinos (entierro de niños) o Herranza, el Carnaval al final del concierto siempre quedó chico, en impresión de oidor, es el ritmo que más acerca a Huamanga, en especial. Era lo que más quería decir, sin castigar, todo lo contrario. 

Miguel G. Podestá Miguel G. Podestá

Periodista y escritor ayacuchano. Ha publicado su primer libro "En el corazón de la montaña, crónica de una inmersión en Ayacucho" (Lima 2013). Actualmente recoge testimonios de ayacuchanos exiliados en Europa.