¿Por qué Ribeyro vivía en París?

Presentan "la ruta de Ribeyro", un mapa con los diez lugares más importantes en la vida del escritor peruano, en el Instituto Cervantes de París. Aquí una entrevista con Paul Baudry, el autor del proyecto.

Publicado el: 14/05/2015 07:05
¿Por qué Ribeyro vivía en París?

“Cuando alguien se entera de que he vivido en París casi 20 años me dice siempre que debe gustarme mucho esa ciudad y nunca sé que responderle, no sé en realidad si me gusta París como no sé si me gusta Lima, lo único que sé es que tanto París como Lima están para mi más allá del gusto, no puedo juzgar a esta ciudad por su clima, sus monumentos o su ambiente como si puedo hacerlo por las ciudades en las que he estado de paso y decir por ejemplo que Toledo me gustó y Frankfurt no, es que tanto París como Lima no son para mi objetos de contemplación sino conquistas de mi experiencia que están dentro de mí como mis pulmones o páncreas sobre los que no tengo la menor apreciación estética, solo puedo decir que me pertenecen”

Julio Ramón Ribeyro, 1975

El escritor peruano Paul Baudry ha desarrollado un proyecto de recorrido por los diez lugares más importantes de París en la vida de Julio Ramón Ribeyro. Se trata de un mapa interactivo que ofrece un resumen y explicación de cada punto. 

Un día en Lima Baudry encontró una edición de 1975 de “Prosas apátridas” sobre una lavadora. Entonces sintió literalmente que el arte se encuentra en todos lados. El libro, recuerda, pertenecía a una familia no lectora, pero contenía anotaciones en casi todas sus páginas y en la solapa estaba escrita la fecha de la muerte del gran autor, “un día soleado”, decía, "12 de diciembre de 1994". Luego Baudry estudió literatura en París y desarrolló dos tesis sobre el autor de “La palabra del mudo”, además la de su doctorado.

“El clasicismo es un punto importante en la obra de Ribeyro. Al principio siempre fue alguien muy contestatario y con el tiempo decidió a convertirse en un clásico. Ser un clásico… significa escribir para la posteridad, alcanzar el valor de poder perdurar”. Esa es la mayor conclusión de Baudry sobre Ribeyro. 

“Lima era una ciudad en la que le parecía muy fácil adoptar una vida burguesa y en París encuentra un asidero, era la época de Sartre, luego vive revolución de mayo del 68 y observa las guerrillas en Perú desde el otro lado del planeta. Cuando regresa a Lima lo reciben como una estrella de rock y eso era por lo que había trabajado tanto tiempo”. 

Baudry señala en sus análisis sobre nuestro querido Ribeyro su necesidad por trabajar su imagen aceptando por ejemplo ser retratado por ciertos fotógrafos como Baldomero Pestana y Herman Swartz. “Un poco lo que los escritores hacen en facebook hoy en día, self fashioning, retrato de autor para generar e influir la percepción del artista”.

Lo más claro en la obra de Ribeyro según Baudry, es el alto grado de originalidad, algo que no tiene que ver directamente con el estilo. ¿Qué hacía original a Ribeyro? El mayor ejemplo: Prosas apátridas, “el libro de un peruano que ya no se siente peruano, la obra de Ribeyro frente al boom que no lo acoge”. Ribeyro escribió buena parte de este libro en la plaza Falguiere (París XV), las mismas calles de Balzac y luego de Camus.

Nos encontramos en el café Le petit Cluny, en la esquina de Saint Germain con Saint Michel, nada menos, es el café donde Julio Ramón acostumbraba a sentarse a escribir y desde donde un día observó a dos niños que recogían basura en la calle. El resultado de las notas de esa tarde se convirtió en “Los gallinazos sin plumas”. Ribeyro se miró al espejo de casualidad mientras escribía y observó que hasta hacía muecas de felicidad, tristeza, asco. Se proyectaba a sí mismo, recordaba los primeros años sufridos en París cuando él mismo recolectaba periódicos, mucho antes de trabajar como guardián, como redactor en la Agencia France Presse o en la Unesco. La lección que nos deja Ribeyro, coincidimos, “es el modelo de constancia y resistencia, de esfuerzo y autenticidad, si Vargas Llosa es la lección de disciplina, la de Ribeyro es la originalidad, la elección de un género que responde a determinismos internos”.

Paul Baudry, autor del libro de cuentos “Distraiciones” (2005) quiere decir que uno no escoger ser novelista, que la mejor manera de hacer buena literatura es escuchándose a sí mismo, “lección de ética artística”.  Y Ribeyro no paseó por Montparnasse para siempre (los cafés La rotonde y La Copoule eran sus favoritos en este barrio) porque sabemos que murió en Perú en sus últimos cuatro años de plenitud y felicidad, “satisfecho”. 

La idea de quedarse en París para siempre es incluso para autores muy jóvenes contemporáneos un error que asimismo no cometió Bryce Echenique ni Vargas Llosa. “París es un mundo rico, pero cerrado, al cabo de unos años uno le da la vuelta a París”. Puede ser cierto, pero es lo que es y nos brilla.

Ribeyro y su esposa compraron una casa al lado del cementerio Perre Lachaise, pero al hombre le daba miedo el sonido del crujido de los huesos del crematorio. Allí fue donde escribió la última parte conocida de “La tentación del fracaso”. Una cantidad de hojas escritas, parte aún inédita de esta obra, la posee Alida de Ribeyro, su viuda, quien fue entrevistada por Baudry para completar el documento de varios años de trabajo. 

La ruta de Ribeyro será presentada por Baudry en el auditorio del Instituto Cervantes el próximo miércoles 20 de mayo en París.

Otro lugar importante en esta ruta es el café donde Ribeyro se encontraba con Víctor Raúl Haya de La Torre cuando el líder aprista lo visitaba en la ciudad, o el bar Lady Boulevard en Saint Germain, su esquina de los años 50´s. Una gran ciudad que da a los artistas lo que ellos son capaces de recibir. “La ciudad es una fiesta”, escribió Hemingway. Trato de entender.

(Foto: Caroline Nautré)

 

Miguel G. Podestá Miguel G. Podestá

Periodista y escritor ayacuchano. Ha publicado su primer libro "En el corazón de la montaña, crónica de una inmersión en Ayacucho" (Lima 2013). Actualmente recoge testimonios de ayacuchanos exiliados en Europa.