De calificativos peyorativos y raciales

Nos choleamos, negreamos, chineamos... con tanta facilidad. ¿Hasta cuándo vamos a seguir con la hoguera encendida?

Publicado el: 24/04/2015 10:04

Te quejas cuando te dicen: “serrano de m…”, te quejas por el “serrano”, pero por el “de m…” no dices nada…
Para algunos, el uso de la palabra serrano es peyorativo. ¿Peyorativo para quién? Obvio, te responden, peyorativo para el que se lo dicen…

Y salen inmediatamente los defensores del antirracismo no precisamente a corregir o hacer entender que el uso peyorativo es ofensivo, sino simplemente a saltarle a la yugular a quien lo dice, haciéndolo aún más feliz porque su ofensa ha traspasado los límites de su objetivo.

Y si quienes ofenden cambiaran la palabra serrano, que en sí no es un insulto (serrano es aquel que procede de la sierra) y lo cambiaran, por ejemplo, por ¿“costeño de m”? Allí sí reclamas por la “m”.

¿Por qué, entonces, a los que ofenden les gusta usar la palabra serrano para hacer sentir mal a una persona? Porque sencillamente al serrano andino se le identifica con la pobreza, y entre el rico y el pobre hay una diferencia social aún no superada, pues el primero se queda siempre con las ventajas más importantes, que son el poder y el dinero. Y a muchos les gusta identificarse con el primero, así sea un pelagato.

¿Estamos obligados a hacer cuestión de Estado porque nos digan serrano? Parafraseando a Luis Abanto Morales cuando entona en su canción “Cholo soy y no me compadezcas”, podríamos acudir al “Serrano soy y no me molesta”, y protestar sí, por la “m” que nadie quiere tomar en cuenta porque allí sí hay un calificativo denigrante-

Entonces, ¿cómo responder a quienes nos ofenden calificándonos como serranos? Pues, creo yo, que muy simple. Si no soy serrano, y soy costeño, diría: “Soy costeño y no serrano, ignorante”. El “ignorante” es porque ignora, evidentemente, su origen. Y si soy serrano, le respondería: “Soy serrano, pero no ignorante como tú”.

Mucho se comentó el desliz de una jovencita cuando calificó de serrano a un policía en una estación del Metropolitano. Hasta el Procurador del Estado saltó hasta el techo y amenazó con la silla eléctrica por lo dicho, que, insistimos, está mal por su carácter peyorativo, pero que solamente se dejará de lado si empezamos a educar a nuestra gente no haciendo escándalo.

Así evitaremos, también, a la jauría sedienta de calificativos en las redes sociales, que siempre termina calificando con frases o palabras que sí son ofensivas, y con los cuales no se puede discrepar, porque la mayoría se esconde tras un seudónimo o perfiles falsos que no permiten concluir en un feliz acuerdo gramatical.
Lamentablemente, la forma de defensa, haciendo retumbar en los oídos la palabra racismo, obliga a quien se siente ofendido, a desligarse rápidamente de la nominación con connotación peyorativa y no del insulto verdadero que se agrega al “serrano de m” o “chino de m” o gringo de m”.

¿Acaso el “gringo” se ofende porque le dicen gringo? El “gringo” seguro se ofenderá porque le dicen de “m”. Y si te llamas José y te dicen “José de m”, te ofendes y pides que no te llamen José y ¿no dices nada por la “m”?

El peyorativo siempre lo dará el que intenta ofender, con cualquier palabra. Es cierto que las más usadas son “serrano” y “negro”. Pero cuando los peruanos insultan, utilizan muchas más palabras que las mencionadas.

¿Hasta cuándo vamos a seguir con la hoguera encendida? ¿No está bueno ya de tanta hipocresía?

 

Víctor Durand Víctor Durand

Periodista, abogado del diablo, escritor en mis ratos libres, profesor por vocación. Amante de la filosofía y del buen cine.