En tiempos de lluvias, todos se mojan…

Veamos. Antes de culpar a los responsables, vale la pena precisar lo que era el territorio de Lurigancho, Chosica, antes de su fundación.

Publicado el: 17/04/2015 13:04

Históricamente, el río Rímac, transcurría por un estrecho surco que se ensanchaba cada vez que las lluvias azotaban el centro del Perú y, además, por el agua que discurría de las diferentes quebradas del mismo lugar.

Siempre ha sido lo mismo. Algunas veces más, algunas menos, pero cada 20 ó 30 años, la historia registraba el mismo fenómeno. Y no siempre se activaban las mismas quebradas. En el lapso indicado, la variable ha sido constante. El tiempo también.

Desde 1,500, antes de la llegada de los españoles al Perú, el territorio que pertenecería primero al Condado de Lurigancho y después de la Independencia a uno de los 10 distritos del Departamentos de Lima y luego al distrito de Lurigancho, Chosica, era, en gran parte, cauce de río, que se fue reduciendo conforme crecía la ciudad, dejando, en el 2015, una apretada vena que no deja vivir ni a la naturaleza ni a la vida humana.

La historia de los huaicos, por lo tanto, no es de ahora. Ha sido de siempre.

Sólo en los últimos dos siglos, la historia nos ha enrostrado muchas victorias de los huaicos. Las más resaltantes: Matucana (1903, 1963, 1967); Santa Eulalia (1965, 1978, 1983); diferentes pueblos jóvenes alrededor de Lima (1970); Tornameza (1981); Chosica, (1987, 1996, 1998); Huaycoloro, Huaycán, Comas (2002); Chosica, Ricardo Palma y Chaclacayo (2012); Chosica y Santa Eulalia (2015).

Ya para este último desastre del 23 de marzo de 2015 se hacía evidente la discontinuidad del ciclo irregular (10, 20 o 30 años)

Y aquí vienen algunas preguntas que solemos hacernos cada vez que ocurre un desastre y que luego olvidamos cuando se supera el problema.

¿Por qué no se toman las medidas necesarias para contrarrestar los efectos de los huaicos que, históricamente, sabemos que hacen daño?, ¿Por qué algunos pobladores insisten en construir sus viviendas en los cauces de huaicos?, ¿Quién es, finalmente, el responsable que todo siga igual?

En verdad, los responsables son el Gobierno Central, el gobierno regional (Municipalidad de Lima en este caso), los gobiernos locales y la misma población (con excepción de los indiferentes).

El Gobierno Central porque terminó dándoles título de propiedad (COFOPRI) a todas aquellas familias que se instalaron desde hace muchos años en los cauces de huaicos.

A la Municipalidad de Lima que en 1983 autorizó la lotización masiva de San Antonio de Pedregal.

A la Municipalidad de Chosica por no haber puesto empeño, en tantos años de gestión, en desalojar a aquellas familias que ocupan cauces de huaicos en diferentes zonas de la Villa del Sol.

A las familias que no se quieren mover de aquellos lugares argumentando que no tienen en donde vivir, poniendo en riesgo sus propias vidas, las de sus familiares y la de los demás vecinos, que por culpa de ellos, los deslizamientos terminan apoderándose de nuevos caminos con lo que se acrecienta el número de víctimas de los desastres naturales.

¿Qué hacer, a estas alturas de las desgracias?

Simplemente trabajar. El Gobierno Central debe facilitar la ayuda necesaria para evacuar a todas aquellas familias que se han ubicado en los lugares no propicios para vivir con tranquilidad. Ello comprende los estudios correspondientes de evaluación con profesionales serios y no en forma arbitraria como está sucediendo con el Ministerio de Educación que pretende reubicar a los alumnos del colegio María Esther Peralta de un lugar por donde nunca pasó un huaico a otro que sí fue afectado.

La Municipalidad de Lima debe invertir en la construcción de una vía alterna para evitar el cierre de la única vía (Carretera Central) y así evitar el desabastecimiento de productos que llegan a Lima, y de paso aligerar el tránsito en Chosica en tiempo de emergencia.

La Municipalidad de Chosica debe evitar las licencias posesorias y las construcciones ilegales de viviendas en terrenos públicos.

De nada sirve poner murallas si se sabe que los deslizamientos necesitan un desfogue natural. Se necesita un estudio de geodinámica que no existe.

Si no hay planes, no hay seguridad.

Víctor Durand Víctor Durand

Periodista, abogado del diablo, escritor en mis ratos libres, profesor por vocación. Amante de la filosofía y del buen cine.