Un congreso manco

El próximo Congreso sería abiertamente opositor y obstruccionista como el sufrido por José Luis Bustamante y Rivero hace mas de 70 años.

Publicado el: 28/01/2016 13:01
Un congreso manco

Como vitral caído, como luz blanca atravesando el prisma o como esquirlas de una granada, la política peruana se desgracia en un nivel de fragmentación alarmante y permanente ad portas del proceso eleccionario de abril, en el que el mercado de votos se muestra inentendible e imprevisible. Sin embargo, lo que si resulta evidente es que esta fragmentación traerá serias consecuencias a la conformación y viabilidad política del próximo Congreso, en donde, salvo si el mundo paraliza su movimiento de rotación, nadie tendrá mayoría

Los escenarios futuros por tanto son diversos como luctuosamente interesantes. Por un lado podríamos ser testigos de la formación de una alianza partidaria (con visos de sancochado político) al interior del Parlamento, formadora de una mayoría endeble que al menos otorgue  gobernabilidad al futuro presidente ( como lo hecho por el FIM o Perú Posible en los mandatos de Alejandro Toledo y Ollanta Humala respectivamente) o, tomando en cuenta el nivel de antagonismo y enfrentamiento al que se llegue en la presente campaña, sobretodo en su segunda vuelta, nos encontraremos frente a un Congreso abiertamente opositor y obstruccionista como el sufrido por José Luis Bustamante y Rivero hace mas de 70 años.

Sin embargo, un rasgo mucho más notorio del próximo Congreso será la ausencia total de las posiciones de izquierda en el mismo, frente a la instalación mayoritaria  de una especie de pragmatismo liberal en lo económico y conservador en lo social. Y nos referimos tanto a la izquierda ideológica, militante y partidaria representada por Rosa Mavila, Sergio Tejada, Verónika Mendoza, Manuel Dammert o el siempre recordado Javier Diez Canseco, como a la conductual, es decir aquella que se vuelve izquierda “sin querer queriendo” a partir de su comportamiento político. Ejemplo de ello fueron los parlamentarios regionalistas, aliados permanentes de las protestas antimineras y las reivindicaciones sociales al interior de país (en algunos casos cómplices silenciosos de excesos como el bloqueo de carreteras).

Esta inopia legislativa resultará notoria pues la izquierda, estafada por Humala con la emisión de la Hoja de Ruta y su desahucio del Poder Ejecutivo a partir del encumbramiento de Castilla en el MEF  y Valdez en PCM,  ha tenido en estos últimos cinco años una presencia política significativa dado el número de parlamentarios elegidos, el manejo de importantes comisiones, el impulso de propuestas irónicamente liberales como el matrimonio homosexual o la permisión del aborto por violación (temas que formaran parte del  Index Librorum Prohibitorum del próximo Congreso) y  su conversión en un referente político frente a los conflictos sociales que en tropel se dieron durante el gobierno humalista.

Cabe reflexionar si la ausencia de este sector político es deseable para el país. Creo que no. Un Congreso monosílabo, conservador, sin contrapesos y en algunos temas ultramontano no le hace bien a nuestra institucionalidad democrática pues ostentará el dinamismo de una babosa recorriendo el largo de una hoja y disminuirá la calidad del debate político, eliminando la sana dialéctica y limitando la res pública a un tema de meros contubernios en favor de grupos o particulares, lejos de las lealtades políticas o ideológicas.

Algunos extremistas estarán felices con esto, pues reniegan de la mera existencia de la izquierda en el panorama político nacional ya que la consideran una tara para el desarrollo del país. Craso error. Las ideas de izquierda, mas allá si concordamos o no con ellas, están lejos de ser  patologías mentales de algunos pues nacieron como natural consecuencia y reacción histórica contra los abusos del capitalismo fanático y desregulado que pintó con el color de la explotación el rostro de miles de hombres. Su presencia, además, bajo diferentes matices, se da en los países con las tradiciones democráticas más importantes del mundo. Basta ver el panorama político de Europa en la actualidad para darse cuenta de ello.

Sin embargo la izquierda debe reconocer en primer lugar que el Congreso es la representación nacional y el fiel reflejo de nuestras taras y virtudes, y no el ágora de un grupo de sabios y pensadores que muchos quisiéramos; y, en segundo lugar, que el perfil de nuestros votantes es sin duda conservador, lo cual resulta evidente a la luz de la historia lejana y reciente. No debemos olvidar por ejemplo que fuimos la última colonia española en independizarse (dada nuestra apasionada lealtad a la corona) y que  apoyamos abiertamente a regímenes totalitarios de derecha como los de Odria o Fujimori. Lamentablemente para su interés el poder en manos de la izquierda (salvo la experiencia de Barrantes)  ha sido siempre una excepción y para colmo disfrazada.

Mario Solis Mario Solis

Abogado incomprendido e irónico profesor. Periodista alguna vez y escritor en sus sueños. Admirador de lo clásico, desde Sócrates hasta The Beatles. En política, incrédulo confeso, por lo que siempre he de opinar.