La otra corrupción

Esta corrupción la practican aquellos que tienen una interpretación sesgada de los valores, por lo que consideran que ellos se encuentran por encima de los demás.

Publicado el: 19/04/2016 14:04
La otra corrupción

La mayoría de personas concibe la corrupción como un acto ilegal que le produce ingentes ingresos económicos a quienes intervienen en ella. Sin embargo, existe otra clase de corrupción que consiste en trasgredir principios éticos con actos deshonestos, y que es mucho más peligrosa porque se puede encubrir fácilmente.

Esta corrupción la practican generalmente aquellos que tienen una interpretación unilateral o sesgada de los valores, por lo que consideran que ellos se encuentran por encima de los demás; sin darse cuenta que sus propios actos están reñidos con lo que proclaman.

Un ejemplo es “la práctica de abuso de poder” de funciones o de medios para sacar provecho de cualquier índole, y que se manifiesta con el abuso del cargo, favoritismo, sacar provecho de la ventaja que les da tener un cargo público o privado, para favorecer a personas de su círculo o indisponiendo y manipulando a otros para mantenerse en el poder, como si fueran dueños del mismo.

Ana María Arjona Trujillo en “La corrupción política: una revisión de la literatura” señala que una de las causas de la corrupción se refiere a lo “político-institucional” en la que sus autores no comprenden que la están cometiendo.

En este tipo de corrupción coincidimos con aquellos que señalan que los factores que llevan a estas personas a practicar este tipo de corrupción son diversos, entre ellos la “sensualidad del poder”, “el hedonismo” y “la ambición de riqueza”. Para estas personas todo vale con la finalidad de alcanzar el poder y mantenerse en él, y por eso es que pierden el control de la ética en su conducta.

Ellos también consideran que la mayor cantidad de poder les da prestigio, lo ven como una virtud, algo digno de admiración en lugar de reprocharlo.

Obviamente también se aprovechan de la inactividad, inoperancia o desnaturalización funcional de los organismos de control y de sanción. Al ver que los delitos de otros, similares a los suyos, quedan impunes, se aferran a su versión de que si a otros no les pasa nada, a mí tampoco me va a pasar.

Otro de los factores que abona a favor de este tipo de corrupción es la falta de opinión pública. ¿Y por qué no existe? La única razón es por desconocimiento. Por ello, es importante el papel que juega la prensa libre e independiente en el país; se debe investigar y denunciar este tipo de corrupción, no sólo para frenarla sino también para sancionarla, de esta manera eliminar las élites que actualmente existen en algunas instituciones y promover que el poder circule democráticamente, porque es lo más saludable.

Entonces, tenemos que luchar para exterminar la corrupción visible, que es la económica y de influencias; pero miremos con detenimiento a nuestro alrededor para identificar aquella disfrazada de “moralidad”, que es más peligrosa, porque busca concentrar poder ilimitadamente.

Liliana Dávila Broncano Liliana Dávila Broncano

Abogado, catedrática universitaria. Juez superior especializada en lo Contencioso Administrativo.