Odebrecht y Uchuraccay

No podemos mezclar ganapanes con maquilladores, ni redactores que escriben según el cliente con autores intelectuales de campañas mediáticas destinadas a desinformar.

Publicado el: 27/01/2017 01:01
Odebrecht y Uchuraccay

Una de las grandes frustraciones que experimenta un periodista honesto, cuando de investigar la corrupción se trata, es la de no poder reunir siempre, pese a los esfuerzos desplegados, las pruebas firmes ni los testigos claves que permitan llamar al ladrón por su nombre, y muchas veces pese a tratarse de casos en los que existen indicios, testimonios y cruce de información que indica que aquél personaje de voz engolada y discurso meloso, de poses histriónicas y desvergüenza inconmensurable es, de verdad, un gran corrupto.

Pero, no se trata solo del personaje que la imaginación atrapa, ni de los otros encopetados que hace rato ya dejaron de ser solo sospechosos, ni aun de los inimaginables como corruptos cuyos nombres saldrán de todos modos –por más larga que la hagan algunos dudosos investigadores oficiales–, porque, como promete el “caso Odebrecht”, la lista es larga y no podrá hacerse diferencias con nadie porque no hay corrupto bueno sea del partido o de la ideología que fuere.

Se trata también de quienes teniendo el deber y la obligación de informar, actúan en sentido contrario: desinforman, maquillan, organizan psicosociales mediáticos, priorizan y despliegan de manera preferente “noticias” de la farándula, escándalos que sus propios medios patrocinan y organizan para “entretener” a grandes segmentos de la población y mantenerlos alejados de hechos y temas que tienen impacto directo en la economía de sus hogares y del país, en su salud, en su educación y en los graves casos que afectan la moral pública y no solo en la esfera política.

Precisamente, las revelaciones habidas y por haber del “caso Odebrecht”, vuelven a confirmar que algunos personajes que fungen de directores o jefes con capacidad de decisión en importantes medios de prensa escrita, radio y televisión, siguen en realidad el hilo de la actuación histriónica de los dueños de las empresas a las que sirven, las que no solo tienen compromisos comerciales con la empresa brasileña sino que están metidas hasta el tuétano en las corruptelas para ganar licitaciones.

Porque –hay que decirlo–, no hay un solo entendido sobre la materia que pueda afirmar sin ruborizarse o mentir descaradamente que sea totalmente falso que los altos directivos de las empresas que participan en millonarias licitaciones no sepan si están “rompiendo la mano” o no del licitador para inclinar la balanza a su favor.

Pero, como son los dueños o los socios o los amigos de los dueños de los medios de prensa, salen muy frescos en cámaras a hacerse los sorprendidos, a decir “no sabíamos nada”, sin que nadie les pregunte ni replique ni repregunte. Solitos en la cancha.

Entonces, ahora que empiezan a soltarse nombres de periodistas y organizaciones vinculadas con periodistas, para decir que estos “limpiaban” la imagen de la corrupta Odebrecht, hay que decir con claridad: ¡Cuidado! No podemos mezclar ganapanes con maquilladores, ni redactores que escribe según el cliente con autores intelectuales de campañas mediáticas destinadas a desinformar u ocultar la verdad a la ciudadanía. Tampoco podemos mezclar “chupes” con jefes, ni jefes con propietarios.

Ahora que sabemos que el “caso Odebrecht” data desde el primer gobierno de Alberto Fujimori; ahora que sabemos que la comisión “Lava Jato” del Congreso de la República fue silenciada por la prensa, especialmente por los grandes medios de comunicación que ocultaron su trabajo, o lo difundieron sin destacarlo y sin alcanzar siquiera la centésima parte de los espacios que dedican a los escándalos faranduleros de personajes que no hacen ni un quinto de artista… ahora no podemos echarle la culpa a los “chupes”.

Hablemos claro, hablemos de los jefes y de los propietarios que han hecho negocios redondos indebidos con Odebrecht, y que han puesto como escudos a sus medios de prensa. Sin dejar de señalar, por supuesto, a quienes probadamente tienen cuentas pendientes con la moral y el correcto desempeño periodístico. No permitamos que, tratándose del nivel de compromiso ilícito de la prensa con la corrupción de Odebrecht y otras empresas, la puntería esté puesta en los pejerreyes y no en los tiburones.

¿Y qué tienen que ver los Mártires del Periodismo asesinados en Uchuraccay en todo esto?

Tienen que ver porque nos permiten asegurar que no todos los periodistas peruanos son corruptos, que no todos ocultan la verdad o la maquillan o se prestan a la ejecución de psicosociales, y que incluso hay quienes como Eduardo de la Piniella Palao, Pedro Sánchez Gavidia, Willy Retto Torres, Jorge Luis Mendívil, Jorge Sedano Falcón, Amador García Yanqui, Félix Gavilán,  Octavio Infante y su guía Juan Argumedo García, quienes hace 34 años fueron asesinados cruelmente en la comunidad andina de Ucuraccay, en Ayacucho, que son capaces de ofrendar la propia vida en su pugna por ofrecer al país la verdad.

He pasado por varias redacciones de diarios y he conocido a muchos colegas de otros medios en los que no laboré, sabiendo distinguir a los decentes de los “mermeleros”, a los principistas de los “culebreros” y a los íntegros y leales de los “sobones”, por sus trayectorias y la mía propia, puedo asegurar que aún tenemos mucha reserva moral en el gremio y que el sacrificio y el ejemplo de nuestros queridos colegas en Uchuraccay no fue en vano.

¡Honor y gloria para los Mártires del Periodismo Peruano!

Hoy, que recordamos con profundo dolor ese día aciago, hago llegar un gran abrazo a Martha Alvarez Pacheco viuda de de la Piniella, a sus hijos Gonzalo y Pamela, a doña Gloria Trelles de Mendívil, a su esposo e hijos, a Oscar Retto y su nieta Alicia, a Alcira, la viuda de Jorge Sedano, y a sus hijos, a María, viuda de Pedro Sánchez, y a sus hijos, a las viudas e hijos de Amador García, Félix Gavilán, Octavio Infante y Juan Argumedo. A todos mi solidaridad, como siempre, y mis respetos.

Daniel Cumpa León Daniel Cumpa León

Empiezo aquí y deseo estar presente todas las semanas con temas afines y/o variados. Mi apuesta por la prensa alternativa vía Internet.