La Ética y la Integridad Social

¿Qué es la ética? ¿Cuando se dice que una persona tiene comportamiento ético y cuándo no? Entérese.

Publicado el: 07/08/2015 10:08
La Ética y la Integridad Social

Reconocemos la ética como una parte de la filosofía que trata de las obligaciones y los comportamientos del hombre. Es una ciencia orientada a conducir al hombre hacia el logro de fines elevados mediante la rectitud y la virtud.

El ejercicio de la virtud tiene una clara misión: preservar la integridad social. El ejercicio de la virtud y la formación de carácter hacen del hombre un ser ético entendiendo el carácter como el comedimiento en los actos de la vida y el desenvolvimiento adecuado en las normas sociales; el carácter conlleva en su esencia, las excelencias de la justicia, la vocación del bien por el bien mismo, la disposición hacia la lealtad, la cualidad de veracidad, el sentido de cooperación, el don de la firmeza y en fin, el designio del buen proceder.

La ética supone entonces su aplicación en el ámbito de la vida misma, sin menoscabo de la ocupación u oficio que el hombre desarrolle. En el ámbito de las ciencias, demuestra a su vez, que desempeña una alta misión cultural, por cuanto, cualquier actividad intelectual, científica, técnica  o artística ejecutada bajo la inspiración de la ética, estará cumpliendo los altos propósitos de la virtud. 

Ética y miral

La ética es el dominio de la moral. Etimológicamente la palabra Ética deriva del griego ethos que significa carácter. Moral deriva del latin mos, moris, que significa uso, costumbre, comportamiento. Suele emplearse las palabras ética y moral como sinónimos puesto que se encuentra una suerte de consecuencias de ideas entre un concepto y el otro, otorgándole a la ética la condición de ciencia y a la moral como el objeto de estudio de la ética. Finalmente entendemos a la moral como un conjunto de hechos sicológicos, facultades y tendencias habituales del hombre hacia la práctica de las buenas costumbres.

Sin embargo, ha sido  posible encontrar diferencias entre ambos términos basándose en los hechos históricos y en los cambios que sufre el mundo con el transcurrir del tiempo y de acuerdo a las escenas geográficas.  El tiempo y el espacio desarrollan distintas concepciones de carácter moral y religioso, mientras que la ética superaría dichos límites.

La ética se anima en los valores universales sin perjuicio de las costumbres, estilos de vida o formas de organización que cada pueblo o grupo humano puede desarrollar según su espacio – tiempo.

Spencer dijo: “La moral, propiamente llamada la ciencia de la conducta recta, tiene por objetivo determinar cómo y por qué ciertos modos de conducta son perjudiciales y ciertos otros beneficiosos. Estos buenos y malos resultados no pueden ser accidentales, sino consecuencia necesaria de la construcción de las cosas”  

Es la sociedad la razón de las causas sociales. En tal sentido las obras del hombre deben estar dirigidas al mantenimiento físico y espiritual de la sociedad. El desarrollo de la vocación de servicio y de una conciencia de comunidad (conciencia social) fortalece el orden social y optimiza nuestra convivencia en sociedad.

Deontología Profesional

En la obra Sciencia de la Morala (País 1832) el inglés Jeremy Bentham puso en circulación la palabra deontología, con la pretensión de convertir la palabra en una alternativa más liberal del término, es decir, independiente de un concepto religioso – moral. Pero como la  humanidad necesita inexorablemente de un tipo de moral para regir sus comportamientos, es decir, sus conductas en relación con los demás, también ha moralizado esta última palabra que inventó su autor con la mayor amoralidad posible.

Actualmente el término deontología es aplicable cuando nos referimos al cumplimiento optimo y recto de cualquier profesión o actividad humana. La deontología es la aplicación de la ética a la profesión u ocupación. Etimológicamente deontología hace referencia del deber y los derechos: Deon, deontos, significa obligación, deber y logía expresa conocimiento, estudio. Deontología por tanto es para Hebarre “el conjunto de reglas de carácter ético que una profesional se da a sí misma y que sus miembros deben respetar”

La ética profesional ha sido señalada por muchos autores como el deber que tiene el profesional de disponerse, en toda ocasión, a devolver en parte siquiera, a la sociedad, algo de lo mucho que a ella debe reconocerle. Planteamiento que difiere del individualismo que prima en nuestro tiempo. La ética profesional supone el conjunto correcto de nuestra profesión, es decir, sin vulnerar los patrones éticos y morales que rigen la sociedad; cultivando y promoviendo los valores de la honradez y la honestidad.

El hombre íntegro subordina su profesión a los valores universales del bien común. Si bien es cierto que el profesionalismo es el triunfo prometedor de su futuro, todo éxito y logro debe estar abocado hacia el progreso de la humanidad.

La preservación de la integridad social o el mantenimiento físico y espiritual de la sociedad constituyen un bellísimo apotegma que cumplir. Por ejemplo algunas empresas modernas han resuelto sustituir sus oficinas de imagen institucional por otras de identidad corporativa superando el concepto de imagen que pude ser diseñada de mil formas para mostrarse tal y como realmente son, y en estos tiempos de competitividad no queda otro camino que ser portadores de calidad. Esto tiene un alto contenido ético y prueba que el crecimiento económico de las empresas y por ende de los profesionales y trabajadores que la conforman no es incompatible con la ética.

Los profesionales que reciban el encargo de administrar los asuntos públicos (Estado) tienen una mayor responsabilidad. En sus capacidades y cualidades recae la administración del bien público con el objetivo de procurar para los miembros de la sociedad mejores condiciones de vida. El compromiso que se adquiere desde ese instante con la sociedad es mucho mayor.

 HACIA UNA SOCIEDAD DE LÍDERES

Desde algunos años existe una fuerte y muy positiva corriente que tiene como propósito llevar la cultura del liderazgo al ámbito profesional y empresarial. Se desarrollan denodados esfuerzos y se destinan grandes inversiones para formar emprendedores y profesionales en personas con actitudes de líder que permitan un mejor desempeño y el éxito en sus funciones lo cual sin duda revierte necesariamente en la sociedad.

A nosotros nos interesa principalmente el desarrollo de las potencialidades de la persona y la formación de una generación de líderes capaces de generar una nueva sociedad cultivada en valores y en el progreso. Por eso, no hemos enfocado al líder necesariamente como el gerente o el inversionista como comúnmente sucede en las bibliografías de liderazgo que en mayor número circulan.   

Creo que es impostergable la construcción de una nueva sociedad y esta enorme tarea requiere de una revolución educativa que esté orientada a la formación de la personalidad del nuevo ciudadano que lo dote de un nuevo perfil psicológico y que desarrolle sus habilidades blandas y de comunicación.

Nuestro país necesita de hombres probos. Necesitamos hombres capaces e íntegros. Como ya hemos visto un auténtico líder reúne grandes virtudes y encamina a sus semejantes hacia el desarrollo y la paz. Una sociedad que ha generado violencia, corrupción, pobreza y hambre n puede ser salvada sin la acción de sus propios miembros; necesitamos un nuevo ciudadano. Debemos formar y forjar en todos los ámbitos, tanto en el campo social, político, empresarial, espiritual, cultural y académico.

Es posible un cambio, el mismo que empieza por cada uno de nosotros. 

Reinaldo Serra Reinaldo Serra

Periodista y docente universitario.