La crisis de la inmigración

En lo que va del año más de 300 mil inmigrantes han cruzado el Mediterráneo, según la ONU. Pero el Mediterráneo no es la única ruta para llegar a Europa y diariamente crecen las cifras.

Publicado el: 03/09/2015 15:09

Llegan a Europa huyendo de la guerra y sus horrores, de las persecuciones religiosas o de la represión de la tiranía. En su mayoría son sirios, iraquíes o afganos. Pero también vienen de países africanos escapando de la miseria y la falta de oportunidades.

Los primeros son refugiados de guerra. Los segundos, inmigrantes económicos. En ambos casos creen que encontrarán en el Viejo Continente la tierra prometida que les brindará paz y posibilidades.

Sin embargo la oleada de inmigrantes ha cogido “por sorpresa” a una Europa que no está preparada para recibirlos. Las cifras de la inmigración son exorbitantes para un continente que no termina de salir de la crisis económica.

En lo que va del año más de 300 mil inmigrantes han cruzado el Mediterráneo, según la ONU. Pero el Mediterráneo no es la única ruta para llegar a Europa y diariamente crecen las cifras de la inmigración más aún cuando no existen señales de que las condiciones que motivan a la gente a huir de sus países vayan a cambiar.

La desesperación por escapar del horror cobra vidas humanas a diario. Ayer recorrió el mundo la imagen del cadáver de un niño sirio, de tan sólo tres años, ahogado en una playa turca luego del naufragio de una embarcación en la que viajaban una docena de personas que huían de la guerra civil en su país. Hace unos días en Austria fue hallado un camión con 71 refugiados –entre ellos 4 niños- muertos por asfixia, que habrían recurrido a mafias para entrar a Europa. Y como éstas habrán cientos de historias trágicas que no han trascendido a los medios de comunicación.

Sin embargo mientras la prensa da cuenta a diario del fuerte componente de tragedia humana que tiene la inmigración, los Gobiernos de la Unión Europea no dan una solución concreta al problema. Las vallas de espino para frenar su entrada, como la levantada por Hungría, sigue reforzándose. Las condiciones inhumanas y degradantes que ofrecen los centros de recepción de inmigrantes, como el de la isla griega de Lesbos, no mejoran. Miles de personas continúan la travesía por Europa expuestos a un sinfín de peligros, en tanto los controles fronterizos se extreman. ¿Hasta cuándo la crisis de la inmigración va a mostrar la peor cara de Europa?  

Urge una respuesta inmediata a nivel de Gobiernos de manera global, porque ningún país de la Unión Europea (UE) es capaz de hacer frente de forma individual a los desafíos que trae la inmigración. Grecia, Austria y Hungría ya han manifestado sentirse desbordados con el paso de inmigrantes por sus territorios. En España e Italia aún se sienten los efectos de la más reciente crisis económica. Y hasta la poderosa Alemania ha calificado al problema como el  “mayor reto al que se enfrenta el país desde la unificación” (se prevé que 800 mil refugiados lleguen al país este año). 

Por lo pronto son varias las sugerencias que se han lanzado para hacer frente a la crisis migratoria. Amnistía Internacional cree necesario replantear las políticas de migración y asilo de la UE y ha pedido que se abran nuevas "rutas legales" para que los inmigrantes que necesitan protección puedan entrar al territorio "sin arriesgar sus vidas".   

Francia y España consideran primordial poner en funcionamiento centros de registro para separar a refugiados de inmigrantes económicos. Los inmigrantes de Oriente Medio (sirios, afganos e iraquíes) cuyos países sufren prolongados conflictos armados, serían considerados como refugiados, de acuerdo al derecho internacional. El resto, los que hubieran ingresado a Europa por razones económicas, retornarían a sus países. Habrían hecho la travesía en vano.

La propuesta de la canciller alemana Ángela Merkel sobre el reparto de cuotas de inmigrantes entre los países miembros parece ser el tema más espinoso. Francia la apoya. España está dispuesto a ser flexible, pero con ciertas condiciones. En tanto  Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia la rechazan. Merkel ha advertido que "si no hay reparto equitativo de refugiados", se deberá revisar el Tratado de Schengen, que regula la libre circulación de personas en los 26 países de la UE. Temblaría así uno de los pilares de la Unión.  

Son 28 los estados miembros de la Unión Europea, todos con posiciones diversas frente a la inmigración. Hallar un consenso será difícil, sin embargo es necesario encontrar soluciones que vayan al origen del problema y que se prolonguen a futuro.

El ingreso de inmigrantes a Europa de manera legal, segura y organizada es sólo la primera etapa. Una vez establecidos necesitarán vivienda, trabajo, servicios  sociales y de salud, acceso a la educación y más. El costo económico y social será muy grande ¿Estarían todos los países de la UE en capacidad de afrontarlo? Creemos que no. 

Yvette Egocheaga Yvette Egocheaga

Periodistas, magister en la Universidad Complutense, pero ante todo y por encima de todo: madre. Limeña afincada en Barcelona, pero con el corazón en el Perú.