¿Es mejor dejarse asaltar?

¿Y cómo me defiendo ante tanta delincuencia? A propósito de dos historias recientes de justificada reacción.

Publicado el: 21/05/2015 13:05

Nuestra sociedad cada día involuciona más, se han perdido valores, ha desaparecido el respeto y como consecuencia de ello, el agravio, el hurto, el sicariato y la delincuencia en todas sus modalidades resultan cotidianos. Hoy es normal hablar de asesinatos por encargo, ajustes de cuentas, robos al paso, feminicidios y cuanto acto de salvajismo y cobardía se presente en la vida cotidiana. Sin ánimo de faltar a la verdad podríamos decir que nos hemos vuelto insensibles. Es natural que un taxista o la casera del mercado apenas inicie una conversación te comente que ayer sucedió tal o cual cosa en su barrio  “un muchachito mató a su amigo a balazos”, “pobre mi vecina su esposo la descuartizó”, “al señor de al lado le vaciaron su casa”… ¿qué está sucediendo?, ¿hacia dónde estamos caminando?, ¿seguimos creyendo que todo se trata de percepción?

Hace unos días hemos sido testigos de dos actos que nos afecta porque pudo haberle sucedido a cualquiera de nosotros. Una joven que acudía por la mañana a un gimnasio en su automóvil fue asaltada por dos delincuentes con la modalidad de bujillazo, ella en situación de desesperación y con el nerviosismo propio de lo sucedido inició la persecución con el firme ánimo de recuperar sus pertenencias, los cerró con su carro hasta tumbar la motocicleta donde se transportaban, esto permitió que el escuadrón de emergencia, con apoyo del serenazgo de la zona, detuviera a uno de los delincuentes. Este “señor” horas más tarde denunció a la agraviada por haberle ocasionado lesiones graves.

De la misma forma, nuestro rankeado boxeador Carlos “Mina” Zambrano, afirma que sorprendió a un muchacho intentando robar algunas piezas de su automóvil, de inmediatamente lo detuvo.  Usando su fuerza y experiencia de peleador logró reducirlo y llevarlo a la comisaría de la zona. Este jovencito era menor de edad y denunció al deportista por agresión a un menor.

Al parecer las cosas están de cabeza, cómo y cuándo un afectado puede defenderse. ¿Qué es la legítima defensa? Es el derecho que le asiste a la víctima para defenderse con la proporcionalidad de la violencia del agresor. Si me dispara le disparo, si me saca un cuchillo me defiendo con algún medio de defensa que equipare al objeto usado por el agresor. Si me ataca a puñetes no es proporcional defenderme a balazos. ¿Pero una persona en situación de riesgo puede hacer todos estos análisis, podrá diferenciar de la proporcionalidad o simplemente reaccionará?

Los entendidos en la materia indican que la joven aunque no actuó bajo la modalidad de legítima defensa por la proporcionalidad que se aplica, podría ser exculpada  por emoción violenta justificada y el boxeador también alegaría error de tipo, ya que la figura física y apariencia del ladrón es similar a la de un mayor de edad.

Aunque ambas situaciones son solo un ejemplo de miles de ocurrencias policiales que se escriben a diario, podemos concluir que nosotros, los ciudadanos, nos encontramos en desamparo. Pareciera que las leyes están hechas al revés y los lumpen saben sacarle la vuelta a la justicia. Pongamos un ojo severo a lo que está sucediendo, la población pide a gritos seguridad y no esperemos llegar a la ley del más fuerte o a la ya conocida regla del ojo por ojo. No podemos tener tantos vacíos legales que nos ponen en manos de la delincuencia.

Luis Chauca Satalaya Luis Chauca Satalaya

Periodista por vocación y convicción, amante de las largas conversaciones y viajero empedernido. Asesor político de día e imaginario de noche. Tomo riesgos, a veces acertados, otros equivocados, pero nunca dejo de soñar.