¡Ya hubo un Donald Trump en 1964!

Mientras el mundo se escandaliza con la candidatura del magnate americano, Estados Unidos vive una segunda experiencia con un aspirante de excéntricas propuestas.

Publicado el: 03/08/2016 09:08

Su nombre fue Barry Goldwater, candidato republicano en 1964 contra el demócrata Lyndon Johnson. Y como si se tratase de un mal dejavú o como si la historia se repetiría como comedia o tragedia, hoy -luego de 52 años- desde las cavernas republicanas alejadas de los viejos principios fundacionales, aparece un magnate llamado Donald Trump. Por supuesto que Barry Goldwater perdió la elección de forma estrepitosa frente a Johnson. 44 estado de la Unión votaron por el demócrata y solo 6 por el republicano. En términos futboleros fue una goleada histórica para los republicanos, vergonzosa aún de reconocer, 61% para Johnson y solo 39% para Goldwater. De paso, los demócratas obtuvieron una mayoría aplastante como en 1931.

En enero pasado un Donald Trump jactancioso decía lo siguiente: “yo podría plantarme en la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería votos”. Es cierto, Trump derrotó por largos tramos a Ted Cruz, Marco Rubio, Jeb Bush y otros más. Los derrotó como Goldwater consiguió la nominación apabullando a los sectores más liberales y centristas como los Rockefeller. La crudeza de sus opiniones, el racismo sin hipocresía, la malcriadez de su elocuencia y las ráfagas de insultos al adversario son las características que unen los nombres de Goldwater y Trump. En ambos, la centralidad, la pausa y la reflexión son valores que no se conocen. No hay tiempo para aquello. Como Goldwater, Trump jamás entenderá las ventajas del silencio.

Trump acaba de insultar a una “family GodStar” de raíces musulmanas. Una “familia estrella dorada”, cuyo hijo se batió y murió en Irak para defender la causa bélica de los halcones de Washington. Y si hay una cosa que conmueve más a los republicanos es el respeto a la memoria de los caídos por la Unión. Con Trump, sin embargo, no hay respeto. Tampoco lo hubo con Goldwater cuando se atrevió a votar en contra de la Ley de los Derechos Civiles en 1964, la ley contra el racismo. De allí que un jefe de la organización terrorista llamada Ku Kux Klan llamara a votar por el republicano. ¿Suena a horror, verdad?

No obstante, las diferencias siempre existen aunque sean pequeñas, mínimas. Donald Trump es un conservador cuya propuesta ideológica y programática está a años luz que la de Goldwater. El primero quiere cerrar las puertas de su país, es un conservador neto, odia los tratados de libre comercio, pero no quiere reducir el Estado y el gasto público. El segundo, o sea Goldwater,  era un liberal anti Estado, un cruzado contra todo lo que represente gasto estatal, impuestos y programas sociales. Trump ama a Putin, Goldwater odiaba a los rusos.

¿Hillary puede ganarle a Trump en noviembre como Johnson lo hizo con Goldwater? Sí. Aunque Clinton sea una mala candidata. Pero será imposible que logre una amplia mayoría en la representación congresal como en 1964. Que el estilo importa es cierto. Goldwater como Trump vendieron una nación en ruinas, negativa, aciaga. Hillary -como Johnson lo hizo- podrá proyectar la imagen de una nación poderosa, la nación del sueño americano. Veamos, no.   

Iván Arenas Ramírez Iván Arenas Ramírez

Comunicador, músico, contestatario, huachano y caminante permanente del país.