La democracia camino a la longevidad

Desde la llamada República Aristocrática, que comienza con la entrada triunfal de Piérola por el portal de Cocharcas en 1895 hasta 1919, el Perú no había conocido cierta “normalidad” y orden democrático.

Publicado el: 02/06/2016 09:06

El 5 de junio próximo, cuando elijamos al nuevo mandatario de la Nación, también se habrá marcado un hito en la historia moderna de la República porque estaríamos celebrando la cuarta elección democrática sin interrupciones. En los casi 200 años de existencia de la República, será la segunda vez que sucede semejante hecho y si Keiko Fujimori o Pedro Pablo Kuzcynski, cualquiera de los dos, es elegido, la democracia peruana -todo indica- inicia su camino a la longevidad.

Desde la llamada República Aristocrática, que comienza con la entrada triunfal de Piérola por el portal de Cocharcas en 1895 hasta 1919, el Perú no había conocido cierta “normalidad” y orden democrático. Fueron siete elecciones sucesivas. Basta con mirar la historia republicana después de 1919, para entender que cada diez años en promedio, el Perú vivía bajo el régimen de las dictaduras militares –de derecha o izquierda- y diez años de democracia y elecciones. Aquel hechizo de la “República Embrujada” terminó con el retorno de la democracia en 2001.

No obstante, existen diferencias abismales entre esta República y la República Aristocrática. Acaso una es que aquella -la República Aristocrática- era precisamente una república pero de la sociedad criolla, estamental y corporativa afincada en Lima, Trujillo, Arequipa y Cusco, Detrás de la “banda oriental de los Andes” como decía González Prada, estaba el “verdadero Perú” excluido. El Perú oficial excluía al Perú real. Lo que hoy existe es una República distinta, donde en cierta manera el mercado ha integrado en un solo cuerpo nacional a los “dos Perús”, si cabe la palabra. Hoy, como nunca en la historia de la República, el otro Perú ha sido incluido y no por un estado insensible e ineficiente sino por la economía y de pronto vemos como en Puno o en Juliaca, el comercio bulle y como en aquella “mancha india” como llamaban los sociólogos al trapecio andino entre Ayacucho, Apurímac y Huancavelica la pobreza disminuye y el progreso se extiende. Es cierto que aún falta mucho, sin embargo, el sueño republicano de los Padres Fundadores como Vizcardo y Guzmán, Unanue, Sánchez Carrión y otros parece que se acerca.

Quizá, entre algunas coincidencias hoy como en la República Aristocrática, la ascensión de las clases medias emergentes gracias al boom de los “commodities” se repita. Pero esas clases medias buscaban representatividad política. De allí el surgimiento del Apra como partido de masas, luego de que ni el Partido Civilista o el Democrático puedan absorberlas. Esta enorme clase media emergente de hoy no tiene representación política formal y quizá sea el fujimorismo, el nuevo partido de masas, que intente representarla.

La gran celebración de este 5 de junio, marginando quien gana –Keiko o PPK-  es que el Perú entrará a una nueva fase en su historia republicana.

Iván Arenas Ramírez Iván Arenas Ramírez

Comunicador, músico, contestatario, huachano y caminante permanente del país.