Capitalismo contra capitalismo

En algunos de los principales conflictos (Conga, Tía María, Las Bambas o Sechura) se observan dos dinámicas económicas contrapuestas -dos capitalismo- que compiten originando una eclosión.

Publicado el: 26/05/2016 14:05

Son varias las hipótesis para explicar el inicio y desarrollo de los conflictos socioambientales. Las entradas son múltiples e interdisciplinarias. No obstante, la hipótesis que aquí hacemos nuestra parte del análisis de las dinámicas productivas. En algunos de los principales conflictos (Conga, Tía María, Las Bambas o Sechura) se observan dos dinámicas económicas contrapuestas -dos capitalismo- que compiten entre sí originando una eclosión con resultados catastróficos (violencia, daños a la propiedad y muertos). Con relación a los conflictos socioambientales, es sumamente arriesgado imponer un solo relato, sin embargo, es tarea urgente buscar, encontrar e interpretan las causas. Aquí presentaremos el caso del proyecto Tía María y las razones que explican la hipótesis de “dos capitalismos contrapuestos” en el conflicto.

En la hipóstesis se señala que las grandes inversiones mineras y/o hidroenergéticas representan la primera dinámica del capitalismo. La segunda dinámica es el capitalismo representado por cientos de productores locales que, debido a sus debilidades competitivas, choca frontalmente con los primeros, con las grandes inversiones. La primera dinámica utiliza las prerrogativas que la ley ordena y exige, en tanto que la segunda dinámica, al verse superada por la primera, pelea con sus propias fuerzas y además politiza el conflicto. Este sería el marco general en -por ejemplo- los proyectos Conga o Tía María.

El conflicto social alrededor del proyecto minero Tía María en la provincia de Islay, Arequipa, corrobora la hipótesis. La empresa Southern Perú, concesionaria de Tía María, cuya inversión representa US$ 1,500 millones, pretende ejecutar el proyecto minero, sin embargo, debe enfrentar la oposición de la población organizada que denuncian severos daños ambientales en el Valle del Tambo, de construirse el proyecto. Como se sabe, el conflicto degenera en violentos enfrentamientos con resultados deplorables. En un primer momento, el conflicto parece tener solo ribetes políticos porque los principales líderes son integrantes de movimientos y organizaciones de izquierda con una prédica ambiental. Desde Lima, los medios de comunicación y algunos periodistas contribuyen con una mirada superficial del conflicto y de pronto tenemos una vanguardia ideologizada de izquierda –con sus dirigentes- que toman el protagonismo.

Detrás de esta primera imagen antes contada, encontramos la validez de nuestra hipótesis. Es cierto que hubo grupos ideológicos de izquierda que encabezaron las protestas contra Tía María, pero estos grupos llegaron luego. Por supuesto, allí no termina la explicación de cómo y por qué surge el conflicto; por el contrario, recién empieza.

Detrás de aquella multitud dirigida por líderes de izquierda encontramos una sólida red de empresarios agrícolas (más de 2000 mil entre medianos y pequeños) quienes financiaron las jornadas de protestas, otorgaron logística y recursos. Según la Gerencia Regional de Agricultura de la región Arequipa en la última campaña 2014-2015 existen en la provincia de Islay 2,441 hectáreas de ajo; 5,675 de arroz; 2,316 de papa; 1,146 de zapallo.  Los precios de los productos mejoraron en relación a la campaña anterior. Por ejemplo, el kilo de ajo en chacra fue de S/. 1,77 y la producción total fue de 26, 545 toneladas. Es decir, la producción de ajo habría sido de S/. 469 mil, cerca de medio millón de soles. Podríamos calcular la producción en soles de los demás productos, pero sería un ejercicio soso ya que los datos no acercarían más a la presunción de la hipótesis: estamos frente a una sólida red de empresarios agrícolas.  Un dato que nos ayuda es que, según Yamila Osorio, gobernadora regional, el agro en Islay habría perdido cerca de S/. 60 millones durante el conflicto de Tía María.

No obstante, estos empresarios agrícolas tienen desventajas que no los hacen competitivos. Un ejemplo claro de aquello sería que de ejecutarse el proyecto Tía María el mercado laboral en la zona sería distorsionado en desventaja del agro. La minería paga a un obrero no calificado entre S/. 80 a S/. 120 el jornal, en tanto que en el agro el jornal de 8 horas está entre S/. 45 a S/. 50. Si, seguimos analizando las desventajas como, por ejemplo, el poco uso de tecnología de riego, cosecha y otros, entonces las debilidades del agricultor frente a la minería se hacen más evidentes.

Estamos entonces frente a lo que considero como los dos capitalismos contrapuestos. El primero, la minería; y el segundo la agricultura.

Iván Arenas Ramírez Iván Arenas Ramírez

Comunicador, músico, contestatario, huachano y caminante permanente del país.