Operadores políticos

La mayoría de proyectos mineros se encuentran en zonas rurales o de pobreza y pobreza extrema, donde el Estado no ha cubierto las necesidades básicas ya sea por ineficiencia, incapacidad o corruptela.

Publicado el: 11/08/2015 18:08

“No hay operadores políticos” sentencia en una entrevista Carlos del Solar, ex presidente de la Sociedad de Minería, Petróleo y Energía, con relación a las probabilidades de que otro proyecto minero -Tía María- se quede en el tintero y el “pudo ser”. No es eso exactamente lo que falta. Antes que “operadores políticos” se requiere lineamientos elementales que han quedado en evidencia luego de los intentos frustrados de hacer viables nuevos proyectos mineros. Se requiere de una estrategia política. ¿Por qué?

La primera razón es que lo “social” termina siendo casi siempre un campo de batalla. La mayoría de proyectos mineros se encuentran en zonas rurales o de pobreza y pobreza extrema, donde el Estado no ha cubierto las necesidades básicas ya sea por ineficiencia, incapacidad o corruptela. Las empresas terminan ocupado el vacío dejado por el Estado, involucrándose con ciudadanos con altas expectativas e intereses diversos, deseosos de cerrar brechas inmensas e históricas. Por razones elementales a sus funciones, a menudo las empresas extractivas cometen errores propios de la dinámica social. Una empresa especializada en minería o energía no es necesariamente experta en asuntos sociales y menos políticos. Allí se abre una fisura. Las necesidades de la población y las empresas muchas veces difieren.

La segunda razón es que en casi todos los conflictos sociales los operadores políticos que se oponen a los proyectos extractivos tienen una marcada posición ideológica de izquierda extrema. Muchos de estos operadores políticos tienen experiencia y antecedentes en luchas reivindicativas y juegos propios de la política, estableciendo redes, grupos locales, regionales o nacionales. Es un error creer que una adecuada política de comunicaciones, de responsabilidad social o un cuidadoso manejo ambiental puedan mermar los intereses y demandas de un “operador político” de izquierda. La ideología no la cambian por nada. “Rojos antes que expertos”, como decía Mao. La agenda política ideológica triunfa sobre una endeble agenda técnica de desarrollo-propuesta por la empresa extractiva y sus operadores-funcionarios.

La tercera razón nos lleva a pensar que frente a un escenario adverso es necesario conocer al enemigo y la correlación de fuerzas en el lenguaje –digamos- más gramsciana. Los equipos de relaciones comunitarias y las empresas extractivas en sí necesitan de una estrategia que incluya conocer al oponente, sus ideas, su lenguaje y sus símbolos. Operar políticamente, a razón de Del Solar, no significa discutir si el proyecto beneficia al país con la recaudación de impuestos o el canon sino en convertir el lenguaje técnico en sencillas frases donde la legitimidad y el liderazgo sean ganados a pulso y en el llano. Un “operador político” que cree en el desarrollo y el progreso provocará discusión con el mismo derecho, lenguaje y fuerza que un alfil izquierdista. Vende ideas grandes traducidas en letras pequeñas, logrando pactos y acuerdos en el terreno en llamas.

Eso es lo que falta. Los equipos de relaciones comunitarias han sido arrojados a una babel sin estrategia previa. Compran las deficiencias del Estado, suman demandas e intereses diversos, enfrentan  poderosos relatos de rojos paraísos terrenales, carecen del manejo informal de la política y por ende cometen errores garrafales. Es difícil, pero es necesario que las empresas tengan una estrategia política sobre la mesa.

Iván Arenas Ramírez Iván Arenas Ramírez

Comunicador, músico, contestatario, huachano y caminante permanente del país.