Nueva modalidad de extorsión por Facebook

Una historia real para tomar en cuenta

Publicado el: 10/10/2016 15:10
Nueva modalidad de extorsión por Facebook

A Julián le llamó la atención que una mujer tan bonita y joven le escribiera todos los días una serie de frases resaltado sus memes y lo bien que escogía lo que publicaba. Siempre encontraba un like en sus posts. Mientras, por inbox le escribía que era un hombre atractivo, que cada mañana leía a su muro a ver qué encontraba y miraba sus fotos. Julián era base cinco cercano a la seis. "Eres bien guapo, tío rico” escribía. Un día le contó que soñaba que él se metía en su cama y relataba al detalle lo que ahí ocurría luego. Así fue tejiendo su telaraña y se introdujo en su cerebro. No menos de quince mensajes de ese tipo le llegaban al día. Julián, que era un pata buena gente, serio, profesional de buena trayectoria, pensaba bloquearla, pero algo lo contenía. 

Cierta noche, ella avanzó más y lo  invitó a poner la cámara web. Julián se negó sabiamente porque nunca lo había hecho. Era felizmente casado, con hijos y nietos por llegar. Era, digamos, formalito, amaba a su mujer y no deseaba complicarse la vida. Hasta que una noche -que hoy maldice- sonó su celular con una llamada de esta mujer que ya le había enviado fotos desnuda, osada, atrevida. Él no contestó. Volvió a timbrar cuatro o cinco veces más, hasta que respondió. Al otro lado de hilo telefónico, la sugestiva voz de ella sonó saludándolo, haciéndole estremecer de pies a cabeza, como si un rayo lo partiera en dos.

 - Hola, Julián, mi amor- dijo ella.

-  Qué tal, amiga- respondió él.

Ella le dijo que quería verlo, que necesitaba un relax y deseaba que él fuera su sparring, que se desnudara. Julián, que acababa de llegar a su departamento y preparaba una sopita de pollo con sémola -su familia estaba de viaje- quedó petrificado cuando ella le dijo que encendiera su cámara. Y lo hizo aunque presentía algo extraño.

Ella se mostraba hermosa, fresca; con la mano hizo un hola mientras se desabotonaba el sostén, dejando al vuelo dos bellas palomas; lentamente retiró su bikini. No había nada más. Julián sudaba y cortó la comunicación. Se dio una ducha fría, sus piernas temblaban, todo él era una gelatina. A lo lejos escuchaba el sonido del Messenger timbrando, salió despacio, tomó el celular y, efectivamente, siete llamadas de ella. No hizo caso. Sirvió su sopa y comió teniendo como fondo las llamadas de la mujercita. Julián empezó a sentir más curiosidad, era una chica muy hermosa, su cuerpo parecía haber sido sacado del ático de algún dibujante que celosamente lo guardaba. Ella insistía. Él se negaba a responder. Se preguntaba cómo una mujer tan joven y bella lo había escogido a él, justamente a él, para que la relajara esa noche, era obvio que por algún lado estaba la trampita. Al final cedió, la tentación pudo más.

Volvió a encender la cámara. Ella mostraba en la pantalla su cuerpo, era tentadoramente hermosa; exigiendo, a la vez, que él hiciera lo mismo; éste se negaba, sabía que no debía hacerlo; y finalmente otra vez cedió. Complació a la joven. Ella vio lo que quería ver.

A los pocos segundos de ese embeleco, Julián fue fulminado con un pantallazo que le decía que todo había sido grabado; que si no deseaba que ese video se distribuya entre sus familiares y amigos debia pagar. Durante varios segundos apareció en la pantalla los enlaces de sus contacto, haciéndole entender que no era broma. Un sudor frío como mármol recorrió su cuerpo. Se leía “si no haces lo que te voy a indicar, todos verán este video”. Ante la amenaza, las ganas se convirtieron en miedo, el placer en agonía. "Soy un imbécil, sí lo pensaste, animal", se decía.

Entonces escribió a la chica.

- ¿Qué debo hacer, amiga….?

- Pagar pues, huevón- respondió- son 1,500 dólares.

- ¿A nombre de quién te lo envió y adónde?- dijo con voz trémula.

Enseguida un pantallazo con el logo de Western Unión apareció yuna dirección que lo remeció: Costal de Marfil, África, y un nombre latino.

- Puta madre-  murmuró él. Secó su frente, mientras leía amenazas de grueso calibre.

- Si no pagas 1,500 dólares, te jodes, todos van a recibir este video, perderás a tus amigos, paga 1,500 dólares mañana a las ocho, no intentes bloquearme porque te jodes, va a salir hasta en YouTube- repitió la mujer

Julián pensó que esa noche moría.

-  No tengo ese dinero, ofrezco 500- respondió.

-  1,500- exigió la mujer.

-   No tengo, solo 500 - repitió.

-   1,300.

-   No, solo 500.

-  Ok 1,000.

-  500.

-  No te quieres imbécil, no quieres a tu familia- amenazó la mujer de nuevo.

- No tengo ese dinero.

-  800.

-  500.

- Ok. Pero no intentes eludirme, idiota- gritó la mujer.

-  No, para nada - dijo Julián al mismo tiempo que sentía desvanecerse.

A la mañana siguiente, ni bien encendió el celular ingresaron tres mensajes de la hija de la gran flauta.

-  NO DEJES DE PAGAR, HUEVONAZO- decía.

Fue ahí donde me buscó y me narró lo acontecido. Me juró que jamás lo había hecho, que era un imbécil; eres un estúpido. Le dije, hombre maduro haciendo tonterías.

Julián juraba que era la primera vez y era cierto, no tengo porque dudarlo; era un hombre educado, que no andaba en tonterías, nadie podría decir lo contrario.

Sin duda es una nueva modalidad delictiva. La extorsión virtual. Julián se reconocía un imbécil de marca mayor. La carne y la belleza, fue el anzuelo que, como lorna, picó. Sabe que eso fue malo. Que nunca debió suceder. Que si se difunde le hará daño a sus seres queridos, que muchos se resentirán con él, que pocos lo entenderán; la suerte estaba echada, rogaba porque no saliera.

Se había descubierto un buen negociador en él, entre todo lo malo, pucha, dijo, de 1,500 los bajé a 500, joder, soy bueno negociando jejeje…

Julián vivió y vive momentos de angustia. No ha salido nada. La amenaza está ahí latente. Jamás se irá. Sabe que será muy penoso explicar el caso a sus familiares; que su mujer pedirá el divorcio, que le dirá de todo; sus amigos, quizá entiendan su error.

Cuando me lo narró, me dijo: si te estoy contando esto, comprenderás que bien podría decirte que otras veces me ha ligado, pero no, primera vez que hago algo tan estúpido. Y me sucede esto.

De espanto.

Juan Silva Vidaurre Juan Silva Vidaurre

Periodista. Hombre de radio y televisión. Aficionado a la gastronomía y experto cocinero.