El niño que lloramos todos

Reflexiones en momentos de una tragedia. Cuando el mundo muestra su lado más inhumano.

Publicado el: 03/09/2015 15:09

Hoy me levanté muy temprano para ir al doctor porque tenían que darme los resultados de un examen muy importante. Estaba realmente nerviosa, sobre todo porque estaba sola. Un rato después mi mamá llegó al hospital y me acompañó.

Ingresamos al consultorio y luego de una serie de explicaciones afortunadamente los resultados fueron negativos aunque mi problema de salud sea un poco fuerte, pero con el tratamiento adecuado y siguiendo los consejos de mi doctora todo pasará.

Cuando salí del hospital me preguntaba una y mil veces: ¿por qué me pasa esto? Me llega. Qué cólera tengo. Maldita sea.

El miedo y temor me abrumaba completamente. Pese a que por unos minutos me refugie en los brazos de mi madre, solo estaba muy confundida y no paraba de lamentarme por mi problema de salud.

Llegamos a la casa de mi abuela y le contamos lo que sucedía, y cuál era la solución. Sus sabias palabras me ayudaron a sobreponerme un poco y el tema fue pasando.  

Decidí entrar a mi Facebook como parte de mi rutina diaria y una de las primeras noticias que salió fue el post de un amigo de la universidad. Lo primero que me llamó la atención fue la foto donde había un niño echado boca abajo a la orilla de una playa y que iba acompañada de esta frase: Mar de Turquía vara cuerpo de niño sirio que escapaba del horror de la guerra junto a su familia en una embarcación que colapsó.... Si señores, esto pasa en el mundo y algunos nos ahogamos en un vaso con agua”.

Me sentía demasiado conmovida por lo desgarradora que es la imagen. Por un momento vi a mi hijo menor de 3 años durmiendo, en otro instante no podía creer que el niño de esa foto estaba sin vida hasta llegué a pensar que estaba jugando con la arena.

No lo podía creer al ver sus manitos, su ropita, sus zapatitos, su pequeño cuerpo con la ropa húmeda recostado en medio de la arena en una inmensa playa totalmente vacía. Solo sin sus padres, sin nadie. Simplemente el corazón se me hizo trizas.

¡Qué injusto es este mundo de porquería!... y seguiré renegando.  

Y yo sufriendo por una enfermedad que no es nada comparada a la crueldad que existe. Qué ridícula me siento.

Ósea al otro lado del mundo en este preciso momento miles de personas están tratando de escapar de la guerra con su familia, de cualquier forma, a cualquier costo, poniendo en riesgo su propia vida y la de sus hijos. Ellos están ahí en medio del conflicto, de la sangre, de los ataques, de los atentados. No es que lancen una molotov a la calle para que se asusten. No señores. Son bombas que vuelan cuadras, grupos de personas, destruyen hogares.

Y nosotros quejándonos por falta dinero, porque no podemos tener cosas que a veces anhelamos. Quejándonos por la familia en la cual nos tocó crecer o por lo poco que a veces tenemos o por cualquier tontería y media. Hasta por el tráfico y el clima, por todos nos quejamos. Así vivimos a diario aburridos, a veces sin compromiso por la cosas y no nos damos cuenta que es suficiente que estemos vivos.

Y allá en el medio oriente, la gente está muriendo señores, esto es real, no un cuento. Este pequeño angelito que huía con su familia solo estaba buscando una oportunidad para vivir. Ellos solo quieren un hogar, paz, tranquilidad, nada más.

Y pensar que hay días que me levantó renegando por la casa en la que vivo y al otro lado del mundo hay gente que está buscando un hogar.

Solo trataré de ver más allá.  

Claudia Bravo Claudia Bravo

Periodista, madre y mujer fanática de la salsa clásica. Futura Doctora Bola Roja. Viajera y amante de la buena comida.