Todos podemos desatar esa soga

Viendo el caso de un niño con Síndrome de Down atado por su propia madre a un cerco sin saber qué hacer, hay muchas cosas que decir.

Publicado el: 21/05/2015 09:05

Declaración de los Derechos del Niño (1959)

“El niño es reconocido universalmente como un ser humano que debe ser capaz de desarrollarse física, mental, social, moral y espiritualmente con libertad y dignidad”.

Ayer nos escandalizamos al conocer que un indefenso niño de diez años, en el distrito de Chicama (La Libertad), pasaba sus días atado a la cerca de su casa con una soga al cuello. Como es natural, muchos opinaron alarmados, incluso, algunos más agresivos que otros exigieron castigos para a esa “mala madre”. Pero ¿cuál es el trasfondo de hechos como éste?

No conozco la historia familiar de la señora Elda y no me siento en condición de calificar su proceder. Quiero pensar que su desconocimiento la llevó a actuar así y que, a su manera, ella buscaba proteger a su hijo de peligros mayores. Sin embargo, también debo reconocer que existen personas insensibles y desamoradas. Como no tengo forma de constatarlo, me abstengo en este punto.

Entonces ¿no pasa nada?

Naturalmente que sí y mucho. Nuestro pequeño de diez años está gritando silenciosamente su existencia y la de miles de niños que, como él, viven desatendidos, atados a mitos y creencias que se alimentan vorazmente de la ignorancia y que remarcan la discapacidad hasta convertirla en incapacidad.

Estamos hablando de un ser humano cuyas capacidades han sido limitadas por una soga que hemos amarrado juntos, al permitir que en pleno siglo XXI, en la era del boom de la tecnología, de la información, del conocimiento, todavía existan personas que ignoren cómo tratar a un niño o niña con alguna disCapacidad.

Es la ignorancia y no hacer nada contra ella, lo que invalida la existencia de seres que, con las ayudas adecuadas podrían cambiar radicalmente su destino al recibir un tratamiento apropiado que podrían contribuir a su recuperación e integración social.

¿Qué debe suceder, entonces?

Debemos recordar que está vigente la Convención sobre los Derechos del Niño, un tratado internacional que, desde 1990, promueve los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños, pero también define las obligaciones y responsabilidades de otros agentes como el Estado, los padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y los propios niños y niñas.

Esto quiere decir que todos somos responsables, que no podemos permanecer indiferentes, que no basta con opinar, calificar o criticar. Que debemos pasar de la reacción a la acción. Nos toca, a todos, realizar una permanente vigilancia social para proteger y evitar que situaciones como ésta se repitan. Que nuestros niños con disCapacidad mental, física o sensorial, reciban los cuidados, educación y apoyos especiales y lograr juntos una sociedad más justa, solidaria, comprensiva e incluyente.

Y un apunte adicional: todos los niños y niñas tienen derecho a vivir en familia. La responsabilidad de la crianza, protección y desarrollo del niño es de los padres. El Estado tiene la obligación de velar porque ningún niño sea separado de su familia, salvo en casos extremos. Sin embargo, en este caso, la solución más fácil ha sido extraer al niño de su entorno familiar.

¿Por qué las instituciones competentes no hacen el trabajo completo, capacitan a la familia y brindan los cuidados (terapias y atenciones alternativas) que con urgencia el niño requiere? A todo esto ¿Qué dice el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables? ¿Qué dice el Consejo Nacional de Atención a la Persona con Discapacidad? ¿Qué dice la Defensoría del Pueblo? ¿Qué dice la Defensoría del Niño y el Adolescente?

Un niño de diez años con síndrome de Down, está esperando respuesta, no puede seguir atado a tanta indiferencia.

Gloria Pineda Gloria Pineda

Periodista, defensora de los derechos de las personas con discapacidad, consultora en temas de comunicación y viajera empedernida.