La mayor minoría del mundo

¿Por qué la sociedad sigue teniendo un comportamiento marginal con las personas con discapacidad? ¿Por qué tratamos con indiferencia esta problemática? Una realidad que demanda un cambio de mentalidad.

Publicado el: 27/04/2015 10:04

¿Sabías que alrededor de 650 millones de personas, es decir, el 10% de la población mundial, de acuerdo a estudios de la Organización Mundial de la Salud, tiene alguna discapacidad? Esta cifra va en aumento ante el crecimiento de la población y su natural proceso de envejecimiento.

Es importante señalar que, de acuerdo al paradigma de los derechos humanos, la discapacidad es un hecho universal, frente al cual toda la población está en situación de riesgo latente. Esta definición no intenta generar miedos ni preocupaciones anteladas. Por el contrario, nos presenta un hecho real, para el que tenemos que estar preparados.

Entonces ¿por qué tratamos con indiferencia esta problemática?

La razón principal de ese desinterés es que las personas con alguna discapacidad siguen siendo consideradas como un grupo marginal. Recordemos cuando los espartanos de la antigua Grecia arrojaban desde el Monte Taigeto a los delincuentes y a niños débiles, personas enfermas o con alguna discapacidad, a quienes consideraban como ”no aptos”.

En ese entonces, el destino natural de las personas con discapacidad era la muerte.

En la medida que el tiempo pasó, el modelo social no mejoró mucho, es más, en algunas comunidades persiste aún el oscurantismo que lleva a difundir conceptos errados que hacen referencia a la brujería o a “justos castigos de Dios”, lo cual no ayuda a mejorar el destino de quienes nacen o adquieren alguna discapacidad.

Más adelante, los especialistas se enfocaron en los diagnósticos y la atención a la salud, adoptando el modelo médico-biológico, pero descuidaron el complejo mundo social que, con sus exigencias establecidas, se constituyó en una barrera infranqueable.

¿Cuál es el enfoque actual?

Una sociedad solidaria debe aportar a la construcción de relaciones sociales igualitarias y respetuosas de los derechos humanos de todas las personas, pero particularmente de las personas con discapacidad, que ya no pueden ser más objeto de estudio.

Todos debemos sentirnos comprometidos a impulsar una visión en la que el sujeto participe en la construcción de su vida, en la toma de decisiones, para lograr su autonomía.

No podemos continuar con la idea que el individuo con discapacidad es quien tiene que adaptarse a las demandas y exigencias de la sociedad. No podemos contentarnos con lograr medidas compensatorias aisladas que solo refuerzan la estigmatización, remarcando las diferencias.

Recordemos que la discapacidad no es solo la consecuencia del déficit existente en la persona, sino el resultado de un conjunto de condiciones, actividades y relaciones interpersonales, que deben enfrentarse a diario, con la ayuda de la familia, los amigos y la sociedad en general.

Gloria Pineda Gloria Pineda

Periodista, defensora de los derechos de las personas con discapacidad, consultora en temas de comunicación y viajera empedernida.