Eso que llaman libertad y democracia

Cuando los excesos del Estado olvidan los conceptos básicos. El caso Tía María, ¿cómo conciliamos el ejercicio los derechos de unos y otros?

Publicado el: 13/05/2015 12:05

Probablemente desde niños hemos escuchado proclamas inflamadas donde nos hablan de libertad y democracia, casi como un dogma religioso. Y paradójicamente, quienes con mayor solemnidad han proferido y profieren esas proclamas, son los que excluyentemente se han beneficiado y lo siguen haciendo del poder discrecional que ejercen basados en tales principios.

Libertad y democracia están asociados a ciudadanía, es decir a la capacidad que tienen hombres y mujeres de autogobernarse ejerciendo sus derechos sin más limitación que el respeto a nuestros pares, o sea, a las otras personas que tienen los mismos derechos. Entonces ¿cómo conciliamos el ejercicio los derechos de unos y otros, sin menoscabo de los de cada quien? Simplemente mediante el escucharnos mutuamente, con atención y respeto para producir consensos, que satisfagan intereses compartidos por unos y otros.

Que sucede en la práctica concreta. Pues que los dueños del poder real nos han vendido de manera ominosa un cuento. Políticos (que supuestamente ejercen el poder en nuestra representación por delegación expresa) y los dueños de los medios de producción (poder económico), en alianza perversa nos han estafado desde siempre.

Prueba palmaria de tal afirmación la tenemos ahora mismo frente a nuestras narices. El señor Humala, al que elegimos para que en nuestro nombre y representación (poder delegado y solo delegado), diera concreción a un nuevo  pacto social, que pusiera por delante los intereses sociales compartidos de la población respecto a lograr una mejor calidad de vida, revirtiendo la relación vigente que permite, que una minoría se apodere de los recursos de todos los peruano de manera ilegal y prepotente.

Sin embargo, al cabo de 6 meses de asumir el cargo hemos sido despojados históricamente de los beneficios de los recursos del país, justamente por esa minoría angurrienta que perdió las elecciones, que ha gobernado de facto nuestro país desde la Independencia a la fecha, ellos retoman el control del Estado, utilizando justamente al señor que había sido elegido, con el mandato expreso de reordenarlo conforme a los intereses de la nación.

Entonces establece una alianza espuria con el poder económico y los medios afines (la gran prensa en todas sus formas), que perdió  esas elecciones, gobernar como lo da la gana, mejor dicho, como le interesa a ese poder económico, atropellando y, conforme a sus intereses, arrasando los compromisos pactados explícitamente con los ciudadanos y la nación que le permitieron ser elegido como presidente. 

Resultado de esa alianza espuria han sido las decisiones y hechos que desde entonces ha tomado y decidido para seguir beneficiando ilegalmente a ese sector, que públicamente lo repudió y combatió precisamente para impedir que ganara las elecciones, contrariando los compromisos e intereses de quienes lo pusimos en la presidencia, precisados en la propuesta de la Gran Transformación.

Una prueba más de la felonía de la cúpula del llamado partido nacionalista, encabezado por él y quien funge de presidenta del mismo, se evidencia en el conflicto social que se ha producido en la provincia de Islay y los distritos donde la Southern Perú pretenden desarrollar un proyecto minero plagado de irregularidades y mentiras desde su gestación.

En la provincia arequipeña de Islay, la población se ha pronunciado exigiendo el respeto a su manera de vivir y trabajar y resulta que el señor Humala, no solo no respeta esa decisión (libertad, democracia y consenso) sino que amenaza y ejecuta acciones agresivas, incluyendo asesinatos contra quienes ejercen sus legítimos derechos. El proyecto Tia Maria es inviable social y ambientalmente, no porque se les ocurriera a la población de la provincia isleña, sino porque un organismo técnico  internacional reconocido como la UNOPS, encontró más de 130 observaciones que afectaban al medioambiente y por tanto a la seguridad y la salud de la población, en el primer EIA que fue sometido a su consideración. En razón de ello,  la empresa Southern, se vio obligada a realizar un nuevo estudio.

Y qué ha sucedido, ese estudio fue “aprobado” en una audiencia “publica” donde los policías (dos mil) decidieron quién participaba y quién no y luego prácticamente secuestraron a quienes pudieron participar de esa reunión. La población y sus líderes denunciaron desde entonces y hasta la fecha aquella audiencia, pues a todas luces fue violatoria de las normas que la propia autoridad del Estado reconoce y; más adelante; los responsables del nuevo EIA y la propia Southern, empresa promotora y beneficiaria del Proyecto Tía María, se han negado a someter al escrutinio de la UNOPS u otro organismo técnico internacional confiable.

Esos son los hechos que han dado pie a al desconocimiento y han acrecentado la desconfianza de la población mollendina de tal documento.

La población mediante sus organizaciones y dirigentes legítimos, llamo la atención para que se escuchara sus demandas, mediante mil mecanismos; peticiones formales al MEM, denuncias por los medios, hasta llegar a los paros preventivos de 24 y 48 horas y finalmente a la huelga indefinida.

En ese periodo y periplo que llevó a los dirigentes a Arequipa y Lima, incluyendo el recorrido por los medios que quisieran escucharlos (que fueron pocos), ¿quién ha sido el intransigente señor Humala?

Se dice también que la población ha agredido a la policía, cuando los muertos los están poniendo los campesinos desde hace años. Nadie razonable celebra las muertes de ningún bando, pero es evidente quién está haciendo uso y abuso de la fuerza.

Si alguna posibilidad tuvo el proyecto de Tia María de salir adelante, la torpeza y peor aun la soberbia del gobierno, se ha encargado de echarlo por la borda, no la población que exigía respeto y ser escuchada.

Bueno pues, esa es la democracia y libertad que tenemos, la que evidencia la precariedad de los compromisos que adquiere una dirigencia política desprestigiada y antinacional, con los electores para ganar elecciones que permitan que los intereses de los poderosos, continúen vigentes a costa de los legítimos de la nación y su ciudadanía.

Marcibal Rojas Marcibal Rojas

Sociólogo, en los ratos libres, iconoclasta e inconforme, a tiempo completo. Analista de la realidad común y silvestre.